Nunca tanto se ha publicado sobre los Carnavales de Cádiz como en este año 2014, tras la gala final en el teatro Falla. “Esto sí que es una chirigota” fue la ganadora, en la sección correspondiente a ese tipo de comparsas. Desde su nombre, y con el dato añadido de su caracterización como el gabinete gubernamental, escenificaron una crítica despia-dada de dos años de ejercicio, aunque avisaron “¡Po irse preparando que nos quean dos años más!” (pese a los insistentes rumores de crisis ministerial). Desde su toma de posesión fue fácil hacer bromas nemotécnicas con los apellidos de los ministros: «la educación está por Wert, la investigación cuelga de Guindos, Mato en Sanidad y el empleo depende de Fátima.» Lo sorprendente es que se han superado esos “pronósticos” y los gaditanos han reunido en coplas muchas de sus actuaciones, dejándonos prevenidos ante sloganes optimistas con la contundente explicación “fumo brotes verdes”.
El tiempo de Entroido, las antiguas fiestas de primavera, para ritualizar el acceso del mundo de los muertos al de los vivos, y luego ligadas al inicio del tiempo litúrgico cuaresmal, propicia todo tipo de crítica social y política. Hoy ya ni recordamos las épocas cuando ese pequeño paréntesis festivo daba paso a 47 días de obscuridad en la informa-ción e incluso en la programación cinematográfica. La actual inmensa capacidad de acceso en un mundo globalizado ha eliminado esa nefasta posibilidad, aún a costa de una inabarcable vocinglería; incluso permite el goce de poder compartir una crítica política, a la vez, dura y de alta comicidad artística. Seguir leyendo




