No gana Trump, falla el sistema
Germán Castro
Es difícil no estar de acuerdo con las certeras opiniones y análisis que de la política y los movimientos sociales y económicos hace a diario un icono de la comunicación y del pensamiento ponderado Iñaki Gabilondo. De la emitida tras conocerse la victoria de Donald Trump me quedo con la afirmación: «Trump no es la enfermedad, Trump es el síntoma». Resume con claridad meridiana lo que está pasando en el mundo occidental: la radicalización de las masas ante el hartazgo de políticas neoliberales que navegan de la mano de una globalización no entendida o mal concebida, que rompen con el estado de bienestar y desangran las sociedades arruinando a las capas medias y empobreciendo hasta rozar la esclavitud a la población trabajadora. No tenemos que ir muy lejos, la prueba está en casa.
La reacción de un perfil conservador y puritano como el que caracteriza a los ¿Estados Unidos? de América pone en evidencia que las élites al uso han perdido credibilidad y el cabreo cada vez es más generalizado dando como resultado esto que acabamos de ver en Norteamérica y estamos viendo en Francia y en Alemania con los Le Pen y sucedáneos. No olvidemos que Hitler subió al poder por expreso deseo de las urnas y lo que ocurrió después. Añadamos a este mapa poco o nada esperanzador el Brexit o «peineta» que los ingleses hicieron a la Unión Europea y otros fenómenos varios que explican la desazón social cada vez más extendida y los riesgos de abrazar la xenofobia, el fascismo con diferentes barnices, pero fascismo a fin de cuentas, la intolerancia, etc. No hay más que ver que la formación política española Vox, de extrema derecha, ha celebrado el triunfo del magnate norteamericano. Seguir leyendo



