Hacia un nuevo tiempo político ¿Inestabilidad o esperanza?
El resultado de los comicios andaluces, preludio de lo que la prospectiva dice que serán en general los resultados del resto de los procesos electorales sucesivos, abre un escenario para el análisis ciudadano, digno de comentar y compartir.
Los amantes de las mayorías absolutas, no ven con buenos ojos, no solo que les anulen la posibilidad de “disfrutar” de tal coyuntura, sinó que esgrimen como argumento de autoridad, que sin mayoría absoluta, es necesario compartir para gobernar el programa de otras minorías, dicho en el sentido de que tal hecho-el de compartir-es un hecho desafortunado para la ciudadanía.
Algunos están pensando ya en componendas legales, para reforzar las mayorías de tal modo que las mayorías aún minoritarias, se conviertan por ministerio de la ley en mayorías “suficientes” para hacer de su capa un sayo.
La experiencia de las mayorías absolutas que vivió este país en sus diversos ámbitos, muestran que además de la “pseudovirtud” de permitir ejecutar el programa, (si luego no se ejecuta, es por un simple problema de memoria) también permite hacer y deshacer con la capa propia el sayo que mas conviene, tenga o no la forma de autoritarismo, nepotismo, corrupción o cualquier otra manifestación delincuencial al uso.
Digo “pseudovirtud”, porque el gobernante en ejercicio, ha de ser gobernante de todos y al servicio del interés general. Los programas, como posición de parte, lógicamente pretenden satisfacer a los propios, a menudo en perjuicio de los demás, a menudo incluso de la mayoría. Luego ya lo aderezaremos con explicaciones mas o menos plausibles, imponderables casi siempre atribuibles a los precedentes o a la oposición; casi siempre con relatos malamente novelados que ni son plausibles y por supuesto solo creíbles para los creyentes de la fe propia. Seguir leyendo




